Aprender a hablar un idioma global  

Future Maker Federico Weyenbergh

Exploramos lo que el manejo de proyectos a gran escala y largo plazo le ha enseñado a Federico Weyenbergh sobre negocios, y su intención de dejar un legado positivo

Como ingeniero mecánico, Federico dice que una de las cosas más valiosas que aprendió es la capacidad de trabajar con otros. La dirección de proyectos de turbinas a gas en Buenos Aires, Argentina, significa que se apoya en una amplia red de especialistas para ayudar a su equipo a mantener esa enorme y compleja proeza de la ingeniería. “A veces es necesaria la ayuda de un equipo de especialistas que está del otro lado del mundo”, explica.

 

El hecho de trabajar con distintos husos horarios y culturas le enseñó a Federico que, cuando se trata de personas, rara vez existen reglas establecidas. “Uno aprende a manejar las distintas expectativas”, acota. “Uno aprende sobre la cultura de la gente, la manera de tratarla, y lo que espera de uno, las conductas diversas de los seres humanos”.

 

En los ocho años de Federico en Siemens, ha trabajado con gentes de lugares lejanos, tales como Rusia, Alemania, España, y los EE.UU., en proyectos a largo plazo, que duran hasta diez años.

 

Una gran parte de su papel como Gerente de Proyecto consiste en establecer relaciones. “Me acostumbré a trabajar con distintas personas en distintos proyectos”, dice. “Y esas herramientas me han servido bien”.

 

Dice que es una habilidad que inclusive ha permeado a su vida personal. En este momento está planificando vacaciones en el Caribe con veinte miembros de la familia extendida que comparte con su esposa. “Es como un pequeño proyecto”, se ríe. “Tenemos que calcular el presupuesto, un lugar donde ir, al que se pueda llevar un niño pequeño. No soy el tipo de persona que puede ir a un lugar sin conocer todas las posibilidades”.

“No soy el tipo de persona que puede ir a un lugar sin conocer todas las posibilidades”

De la administración de negocios al comercio internacional, Federico ahora está aprovechando su experiencia profesional para decidir dónde quiere ir a futuro. “Me gustaría dirigir mi propio negocio”, me comenta. “Sería algo relacionado con los servicios de energía, donde pueda aprovechar lo que aprendí en Siemens, considerando las energías alternativas, tales como la solar y la eólica”.

 

Dice que la motivación proviene de un sentimiento de responsabilidad de hacer del mundo un buen lugar para la próxima generación, y considera que más y más empresas enfatizarán esa área en el futuro. “Antes de trabajar en Siemens trabajaba en un laboratorio de biodiésel de caña de azúcar,” cuenta. “Así que vengo trabajando en este tipo de ingeniería desde las primeras épocas de mi carrera”. Por ende, parece claro que no muestra signos de abandonar este sector de rápida evolución.

Todos los caminos llevan de vuelta a casa

Además de su carrera, Federido quizás un día querrá utilizar su visión de los negocios para digirir un restaurante, en la zona donde creció. “Me gustaría tener un pequeño restaurante familiar", explica.

 

Federico, uno de tres hermanos, creció en un pequeño pueblo del norte de Argentina. “Vengo de una familia donde no había ingenieros”, comenta. “Mi madre era docente de escuela inicial, y mi padre es abogado. Su padre también había sido abogado, y también su abuelo. Inclusive todos mis hermanos son abogados”.

 

En broma, Federico se describe como la oveja negra de la familia, el que se rebeló ante la tendencia y siguió su amor por los automóviles. “Esa fue la razón principal por la que estudié ingeniería”, se ríe, “pero apenas comencé a trabajar, me di cuenta de que no habría automóviles en mi carrera”.

Federico Weyenbergh vive en Buenos Aires con su esposa y su hija. Averigua más sobre el trabajo en Siemens.

Federico es uno de los muchos talentos que trabajan con nosotros para hacer realidad lo que importa.