Cuestión de confianza

¿Cómo la tecnología puede ayudar a preparar los edificios para una nueva normalidad después de la pandemia?

En los últimos meses, millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a quedarse en sus hogares para frenar la propagación del COVID-19. La economía está comenzando a reactivarse lentamente en muchas regiones. Sin embargo, el virus ha cambiado nuestra visión del mundo. Los lugares públicos, edificios y tiendas se han vuelto sospechosos. ¿Qué tan seguros podemos sentirnos en la oficina o mientras compramos? Las empresas se enfrentan a la pregunta de cómo reconstruir la confianza del cliente en su infraestructura y edificios. Es aquí donde a la tecnología puede echar una mano.

 

El brote global de COVID-19 ha sacudido y alterado nuestra rutina diaria. De un día para otro ya nada es seguro, al menos fuera de nuestros hogares. El COVID-19 está al acecho en la tienda de la esquina, en los restaurantes, en los lugares de trabajo, y ha obligado a mantener el distanciamiento social dondequiera que las personas se congreguen, y en lugares donde las personas se acerquen entre sí, deben usar máscaras protectoras.

 

Por todo lo que hemos escuchado al día de hoy, el coronavirus simplemente no desaparecerá y seguirá siendo una amenaza al menos hasta que una vacuna esté disponible. Esto significa que muchas de las medidas tomadas para frenar la propagación de COVID-19 probablemente seguirán siendo necesarias.

¿Cuándo será posible ir a las tiendas y comprar?

Una vez que las tiendas estén abiertas nuevamente y los empleados puedan regresar a sus trabajos, algunas cosas serán diferentes. Mucha gente se pregunta: ¿Cuándo será posible salir a las tiendas e ir comprar? ¿Hasta cuándo tendré que usar una máscara solo para cortarme el pelo? ¿Y cuándo volveré a sentirme cómodo y seguro en el trabajo?

 

Con la llegada del COVID-19 Hemos tenido que cambiar radicalmente nuestro comportamiento social en solo unas pocas semanas. Al mismo tiempo, la forma en que vemos las ubicaciones y cómo interactuamos con la infraestructura ha cambiado: muchas personas piensan dos veces antes de decidir si es seguro presionar el botón del elevador o agarrar el pomo de la puerta. En resumen, el coronavirus también nos ha hecho desconfiar de nuestro entorno físico. Hemos perdido parte de la confianza que solíamos sentir casi instintivamente para los lugares y edificios públicos. ¿Cómo podemos recuperar esta confianza?

Generando confianza en la infraestructura

Una cosa está clara: muchas personas anhelan limpiar sus oficinas improvisadas en casa y compartir al menos parte de sus días de trabajo con sus colegas nuevamente, pero las empresas enfrentan una tarea difícil: hacer todo lo posible para garantizar que sus empleados y clientes no solo se sientan seguros (nuevamente) en las instalaciones de la empresa, sino que también se sientan cómodos.

 

Para lograrlo se requerirá que las personas sigan las reglas de higiene y mantener el distanciamiento social. Requerirá de precauciones dirigidas a prepararse para la infección, incluida la capacidad de realizar el rastreo de contactos que una persona infectada haya tenido con otras. Pero sobre todo requerirá de mucha comunicación.

 

A continuación una lista de enfoques que pueden ayudar durante la transición a la "nueva normalidad" y así proteger a las personas y restaurar la confianza de la gente en sus edificios.

Identificar casos sospechosos desde el principio

Para prevenir infecciones, es importante identificar los casos sospechosos en una etapa temprana, y es aquí donde la tecnología puede ayudar. Las cámaras termográficas pueden medir de manera eficiente y sin esfuerzo la temperatura corporal de las personas que ingresan a un edificio. Esta medición no tiene contacto y se puede tomar a una distancia de hasta dos metros. El personal puede manejar el dispositivo de forma segura. Este tipo de solución ingresa los resultados de medición directamente en los sistemas de control de acceso y video específicos de la compañía.

Permitir el distanciamiento social

Desde el estallido de la pandemia, guardias de seguridad se han instalado frente a muchos edificios y entre sus deberes está el de contar el número de personas que ingresan al edificio. En muchos casos, esta tarea puede ser realizada fácilmente por el sistema de control de acceso. Muchos sistemas permiten establecer valores máximos para áreas individuales dentro del edificio. Una vez que se alcanza este límite máximo, nadie puede ingresar al área hasta que otra persona se haya ido. Esto garantiza que siempre se pueda mantener la distancia mínima requerida entre las personas.

 

Además de esto, los datos del sensor se pueden usar para administrar las cifras de ocupación. Los empleados pueden verificar en tiempo real qué áreas ya están ocupadas por otros colegas a través de una aplicación.

 

Las patrones de uso también se pueden analizar a mediano plazo utilizando datos del sensor, así las empresas pueden monitorear áreas de alto tráfico y facilitar el distanciamiento social.

Permitir el distanciamiento social

Debido a que los virus pueden transmitirse a través de superficies contaminadas, se necesitan medidas de higiene adecuadas. Al igual que los pagos sin contacto con un teléfono inteligente, la tecnología puede ayudar a que muchas otras interacciones estén libres de contacto. Los empleados podrían usar un dispositivo móvil para llamar a un ascensor, operar persianas, controlar las luces y establecer la temperatura de la habitación.

Optimizando la limpieza de edificios

La limpieza de edificios en la "nueva normalidad" desempeña un papel clave en la prevención de la propagación del virus. Los edificios inteligentes ofrecen formas de hacer esto más eficiente y efectivo. Según los datos de sensores anónimos proporcionados por el edificio, es posible determinar qué áreas compartidas deben limpiarse y desinfectarse y con qué frecuencia.

Garantizar calidad óptima del aire

Debido a que el  COVID-19 es transmisible a través del aire, es importante que los sistemas de ventilación estén configurados correctamente y funcionen de manera confiable. Para proteger al personal de servicio y mantenimiento de la manera más efectiva posible, es recomendable monitorear y operar los sistemas de HVAC de forma remota. Muchos sistemas HVAC existentes ofrecen este tipo de funcionalidad. Si la empresa carece del personal necesario para manejar esta tarea, tiene sentido externalizarla a un proveedor de servicios externo: esto proporciona un servicio de 24 horas con un mínimo de trabajo de mantenimiento en el sitio.

Asegurar el seguimiento de contactos

Incluso cuando el número de casos disminuye en muchos países, las empresas deben estar preparadas para un empleado al que se le diagnostica COVID-19. En esta situación, los lugares donde la persona pasó tiempo antes de su diagnóstico se pueden determinar en función de su historial de credenciales. Esto permite identificar, notificar y aislar a los colegas que podrían haber sido infectados si es necesario. El sistema de control de acceso se puede usar para bloquear temporalmente áreas del edificio que podrían estar contaminadas para evitar más infecciones.

Comunicación dirigida

La comunicación con los empleados juega un papel clave cuando se trata de restaurar la confianza. Con la avalancha de información que rodea al COVID-19, es recomendable limitar la comunicación a un solo canal. Este canal debe seleccionarse para que se pueda llegar a todos los usuarios del edificio lo más rápido posible. En muchos casos es razonable incorporar los teléfonos inteligentes de los empleados en este tipo de comunicación.

 

Las aplicaciones de lugar de trabajo se pueden utilizar para este propósito, al menos en edificios de oficinas. Antes de la crisis, estas aplicaciones servían principalmente para permitir la interacción entre un edificio y sus usuarios, sin embargo, ahora podrían emplearse para proporcionar a los empleados la información más reciente.

 

Este enfoque tiene varias ventajas sobre otros canales de comunicación. La comunicación se puede adaptar a la ubicación específica y llegar a los usuarios del edificio a través de sus teléfonos móviles, para que siempre tengan a mano todas las reglas. Las notificaciones automáticas pueden proporcionar actualizaciones importantes, mientras que los ajustes a los procesos o los nuevos horarios comerciales de la cafetería -por ejemplo- se pueden comunicar de la misma manera. Las aplicaciones en el lugar de trabajo también ofrecen formas de soportar otras medidas: por ejemplo, usarlas para reservar estaciones de trabajo y planificar la ocupación del edificio, y así cumplir con las reglas de distanciamiento social.